Columnas Titulares

130 AÑOS DE LOPEZ VELARDE

LETRA PÚBLICA

130 AÑOS DE LOPEZ VELARDE

       RODOLFO SALAZAR GONZALEZ

Cada país tiene en uno de sus hijos el que mejor lo entiende y lo explica en forma magistral conforme la virtud que domine para que las generaciones posteriores carentes del conocimiento de nuestra identidad, luchas, fracasos y victorias, comprendan en toda su dimensión, importancia, significado, la grandeza que significó construir día con día el país de libertades que en estos tiempos como nunca están dando muestra de que México conserva sus tradiciones libertarias y las defiende sin dar ni pedir cuartel. Tal y como debe ser la defensa de los valores supremos de una nación y de su gente que palpita dentro de ella.

En el sublime quehacer artístico  con el que el poeta entiende su tiempo y su importancia, Ramón López Velarde es por excelencia el poeta que con su lira sensible y directa que plasmó en la “Suave Patria” el poeta mexicano, que todos conocemos y entendemos, lo que para él significó el enorme trabajo de construir con su genio uno de los poemas más venerados en México, donde en cada fragmento de su contenido, pareciera ser que se están contando los peligros y las amenazas que hoy en día el país está viviendo: “El niño dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo”.

El próximo 15 de Junio se cumplirán 130 años del nacimiento de uno de los más grandes poetas en la lengua Española, Ramón López Velarde, este  mexicano ilustre, periodista, abogado, poeta, nació en Jerez, Zacatecas en 1888 y murió en 1921 en la capital de país. Un artista cuya magnitud en creciente no alcanzó verse realizado del todo por su prematura muerte. Pierde la vida a los 33 años de edad, dejando en el olvido la inquietud de la técnica en un grado eminente. Con grandes aciertos ensayó modalidades métricas atrevidas que lo inician como el poeta por excelencia de la provincia y culmina su obra como el cantor lírico de la tierra mexicana. Muy joven sintió la inquietud de practicar el periodismo colaborando en la Nación, la Provincia y otras publicaciones que circulaban en San Luis Potosí y Aguascalientes, donde vivió temporadas antes que partir a la capital del país, respondiendo al llamado del Presidente Mártir y apóstol de la democracia Don Francisco I. Madero. López Velarde fue un convencido luchador en contra del Porfiriato y un valiente seguidor del movimiento político social que inició Madero y que sé culmina con la consolidación del país cuando el General Lázaro Cárdenas expulsa del país a Plutarco Elías Calles, quién se había convertido precisamente en todo aquello contra lo que se luchó y tanta sangre se derramó , en el jefe máximo de la Revolución Mexicana, mandando tras el trono después del magnicidio del Presidente Álvaro Obregón, en ese periodo oscuro de la historia Mexicana que se conoce como el “Maximato”.

La obra más conocido de López Velarde afortunadamente la rescató para la posteridad el poeta Alí Chumacero en una proverbial antología que tardó casi 9 años en construirla por instrucciones del Fondo de Cultura Económica, que en un acierto estupendo el Fondo con motivo de los 120 años del nacimiento de este Zacatecano ilustre a publicado casi la totalidad de la obra Lopezvelardeana.

Alfonso Reyes indudablemente un personaje de mayor relieve de la vida de México, con muchas razones que vinieron acompañándolo cuando nació como es el haber sido hijo de un General importante de la Revolución, Gobernador de Nuevo León y que todo el mundo pensó que después de esa responsabilidad llegaría a ser el presidente de México. No lo fue. La ambición y la traición lo marcó y ese estigma afectó de por vida al maestro Alfonso Reyes. Cito a Don Alfonso porque igual que López Velarde eran abogados y poetas los dos. Reyes era un autor que se inspiraba en sus profundo conocimientos de la cultura Heleníca y casi toda su obra poética giraba en torno de los dramas y las épicas proezas de los personajes de la Iliada y la odisea. López Velarde en cambió buscaba hacía adentro y desde afuera parecía un poeta tieso, inseguro, ambicioso, porque tenía consciencia que dentro de su alma estaba un tesoro que lo convertiría en un personaje ilustre, recordado, respetado, hecho por sí, hoy se diría que Ramón López Velarde, era un “Self made man” así llaman en la lengua Inglesa a los que sin ayuda de nadie más que de su talento, voluntad y la virtud de su pensamiento conquistan la vida. López Velarde tengo la convicción, desprendida ésta, de la lectura de su obra y de algunas notas biográficas, escasas por cierto,  que sufrió un proceso alquímico, atormentado, de trasmutación y búsqueda de sí mismo, de su posible mujer, de su lenguaje, de su patria, que Reyes nunca entendió.

Los dos no se conocieron, pero se leyeron, me refiero a López Velarde y Alfonso Reyes, a los 33 años, entre los dos había una diferencia abismática. Reyes era de una superioridad aplastante, todos los dones   que poseía eran suyos desde la cuna, había leído todos los libros, conocía a todo el mundo, publicaba en el extranjero. López Velarde había perdido a su padre a los 5 años, perdió también a dos figuras paternas que hubieran podido apoyarlo: Los presidentes Madero y Carranza. Mucho se ha hablado de las capacidades para la prosa en relación con la vocación para la poesía. Lo cierto es que no existe una regla absoluta. Si estudiamos a los grandes poetas aptos para la prosa (Díaz Mirón por ejemplo) en otros no ocurre igual. Lo que me parece es que cuando el poeta sobresale por su poesía netamente artística su prosa descuella tal es el caso de Reyes a quién prefiero su prosa por encima de su lírica.

López Velarde en su época, (Me aterra la idea de que lo siga siendo en el presente) era un perfecto desconocido. Quién tuvo la visión mundana de descubrir la genialidad de la obra Velardeana fué Julio Torrí, quién quedó impresionado de “La sangre devota” y escribe diciendo “Que López Velarde es nuestro poeta de mañana, como lo es González Martínez de hoy” surge la polémica porque Enríquez Hureña se pregunta  y pública “Este señor López Velarde es ¿realmente el poeta del mañana? ”Lo que he leído del no me parece bastante personal: hallo que me recuerda a otros y además de esto no tiene gusto depurado. ¿Por qué no haces Julio, que me mande su libro? quiero conocerlo.

La mala suerte política de López Velarde terminó en el momento de su muerte (Donde diablos no he leído esto) por que unas horas después le hizo justicia a la Revolución. Obregón que era un aficionado importante a la poesía Velardeana se sabía de memoria casi todas las poesías importantes del maestro López Velarde y entonces entendió que era el momento de consagrarlo, fue así como terminó la vida inestable y traicionera que López Velarde vivió para siempre. Haciendo su ejercicio dominical Obregón se entera de la muerte de López Velarde, le comenta nada más ni nada menos al ministro de educación José Vasconcelos: “Ha muerto un gran poeta, le dijo. Y le cuenta de Ramón y le recitos sus versos que impresionaron al poeta que existía en Obregón, al escucharlo Vasconcelos pierde la razón y yegua alborozado a la Universidad, exclamando públicamente: ¡Qué gran presidente tenemos! acabo de hablarle de López Velarde y me recitó sus versos. “Hágale suntuoso entierró a cargo del gobierno” había ordenado el invencible manco.

Y así nació el héroe que todos conocemos y que reconocemos en la grandeza de la Suave Patria:

Yo que solo canté de la exquisita

partitura del intimo decoro,

alzo hoy la voz a la mitad del foro

a la manera del tenor que imita

la gutural modulación del bajo,

para cortar a la epopeya un gajo.

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