Columnas Titulares

Asistencialismo vs. Productividad

Asistencialismo vs. Productividad

Por: Enrique Zúñiga Castillo

Como trompos chilladores algunos de los recién estrenados  diputados locales y regidores se promocionan en las redes sociales para difundir algunas de sus actividades.  Unos se retratan abrazados con personas discapacitadas postradas en sus camas o sillas en ruedas. Allí aparece el representante o popular con gesto compungido mientras entrega un sobre, unas medicinas o un aparato ortopédico.

Otros aparecen mientras venden verduras, frutas y granos a bajo precio a familias humildes. Los hay quienes instalan de vez en cuando, en algún sector de los más atrasados de las ciudades, una jornada a donde llevan médicos, peluqueros, veterinarios, etcétera.

Muchos de ellos en sus vidas habían ejercido un acto de caridad, vaya, ni al gallo de la pasión eran capaces de darle agua.

A lo que hacen, ellos le llaman política de la buena, dicen que es estar cerca de la gente con la dádiva por delante. Pero entonces, ¿a ellos le conviene la existencia de la pobreza extrema en un foso sin fin? Hay en ese activismo personas de distintos partidos. Antes una exclusividad del PRI, hoy es cotidiano en distintos institutos políticos.

El Código Municipal para el estado de Tamaulipas obliga a los regidores, entre otros compromisos a asistir a las sesiones del Ayuntamiento con voz y voto, desempeñar y presidir las comisiones que se les encomiende y proponer al Ayuntamiento los acuerdos que deban dictarse para el mejoramiento de los diferentes ramos de la Administración y de los servicios municipales, cuya vigilancia les haya sido encomendada. Nada qué ver -como puede darse cuenta el amable lector- sobre el clientelismo electorero por muchos practicado.

En lugar de promocionarse como modernos fariseos, lo mejor será construir orientaciones productivas para que las familias mexicanas alcancen mayores niveles de bienestar y desarrollo. Establecer programas con reglas claras y sencillas que fomenten la generación de empleos y autoempleos; con órganos colegiados que permitan conocer y evaluar su efectividad. Se deben instrumentar políticas sociales que hagan efectivos los derechos de la población, y superar así el pernicioso asistencialismo. Deben fortalecerse los sectores productivos, la organización, la distribución y el consumo de bienes o servicios en ejidos, comunidades y sociedades cooperativas.

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