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Cabeza de Vaca-AMLO y la buen educación; la relación política…a salvó

Escenario político 

Por Marco Antonio Torres de León l

Cabeza de Vaca-AMLO y la buen educación; la relación política…a salvó

Las relaciones entre gobernadores y presidentes de la República, al menos en el caso de Tamaulipas, no han pasado de ser cosa baladi.

A lo largo de la historia.

Perdieron seriedad y no fueron usadas para mejorar el desarrollo del estado.

Recordamos la relación presidente-gobernador entre Felipe Calderón y Eugenio Hernández Flores, de la que ya todo mundo sabemos, se fue al caño una vez acabados los sexenios de ambos.

Quien no recuerda aquella famosa llamada telefónica de Eugenio Hernández Flores con Elba Esther Gordillo donde el tamaulipeco ofrecía inclinar los votos de los priistas de Tamaulipas a favor de Felipe Calderón y no de Andrés Manuel López Obrador.

A la sazón Calderón Hinojosa se convertiría en Presidente de México derrotando al tabasqueño por una minúscula fracción de votos.

Aparentemente aquella presunta buena relación Calderón-Geño habría de beneficiar a los tamaulipecos a futuro, más no fue así.

Fue peor.

Tamaulipas se convirtió en un caldero del diablo y las matanzas a causa del narcotráfico y guerra entre cárteles fue nota de todos los días.

Tamaulipas destilaba sangre.

Miles de desaparecidos, miles de muertos, fue la herencia de aquella aparente luna de miel entre un presidente de la república y un gobernador.

! Falacias, mentiras, hipocresía pura !

Una diferencia ideológica no marca el derrotero de una relación institucional.

Menos, creemos, entre dos personajes que ganaron sus elecciones respectivas contra toda esperanza, contra toda lógica, cuando el sentido común decía que solo un milagro los haría ganar.

Tamaulipas fue durante 85 años reducto del PRI y de un zarpazo, de un plumazo, vino el efecto “Vientos de cambio” con el cual el gobernador Cabeza de Vaca calló la boca a sus detractores, frente al enfurecimiento de la otrora clase priísta, tan ‘Fifi’, tan ‘fufurufa’, tan absurdamente vanidosa luego de más de 80 años de gobernar la insula.

Más atrás, la relación entre Tomás Yarrington con Vicente Fox fue igualmente grisácea, infructuosa y con ridículos matices de vanidad.

Sirvió para poco menos que nada.

La actitud veleidosa de ambos personajes, el guanajuatense y el tamaulipeco, fue el sello que marcaría la relación institucional.

Tomás Yarrington acabaría en una cárcel federal de Estados Unidos acusado de tener vínculos con el narcotráfico y Vicente Fox pasaría a la historia como el gran defraudador del panismo, de la corriente ideológica de derecha y de los millones de mexicanos que sufragaron por él aquel 2 de julio de 2000.

A qué viene lo anterior y que tiene que ver con el tiempo presente?

Viene a colación por lo que algunos críticos del periodismo actual ven, por la presunta mala relación entre AMLO, el presidente entrante, y el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, mandatario en funciones que gobierna -ya por dos años- con entera sobriedad.

Creemos que no hay tal cosa.

Ni hay pelea ni tampoco la habrá.

Francamente lo vemos cómo una exageración, como una afirmación sin sustento real.

Ya dijimos que ambos entes, gobernador y Presidente de la república, son insustituibles por venir precedidos de una elección democrática.

No así un cargo de gabinete que se otorga por dedazo, por asignación; cargo que presumiblemente se le dará al “Super delegado” federal de AMLO en Tamaulipas, J. Ramón Gómez.

El gobernador Cabeza de Vaca no gastará pólvora en infiernitos en este caso aparentemente de suma relevancia, ni en ningún otro caso, porque ambas instituciones, Gobierno de Tamaulipas y presidencia de México, tienen un alto margen de independencia en asuntos de administración, que es lo que aparentemente más interesa.

Que significa esto?

Bueno, que gobierno de Tamaulipas tiene sus conductos o líneas de recaudación de impuestos y el gobierno federal los suyos.

Cada ente gubernamental maneja su propia caja y toma sus propias decisiones, con absoluta autonomía.

Una cosa no quita nada a la otra.

El gobierno federal por su parte tiene -o tendrá- sus propias líneas de recaudación y administración, y para ello está la figura de los famosos “super delegados”.

El gobernador Cabeza de Vaca sabe que le quedan 4 años de gobierno y su entidad es una de las más grandes en extensión territorial del país; y una de las más complejas.

Su historial es limpio hasta hoy.

En materia de justicia metió a la cárcel a un presunto testaferro del narcotráfico, a Eugenio Hernández Flores, y aunque el gobierno de Cabeza de Vaca lo acusó de enriquecimiento ilícito y de apropiarse de bienes del Estado, el tiempo le daría la razón, Estados Unidos lo reclama como un delincuente con cuentas bancarias millonarias demostradas.

Por tanto, la imagen de Cabeza de Vaca está por los cielos. Así pues, para el sentido común los hechos hablan más que mil palabras.

Bien, por hoy es todo, nos leemos pronto.

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