Columnas Titulares

EL 1 DE JULIO ES LA CITA CON MEXICO

LETRA PÚBLICA                                                                                                            

EL 1 DE JULIO ES LA CITA CON MÉXICO

RODOLFO SALAZAR GONZALEZ

En la medida que transcurren los días la sociedad mexicana está tomando una actitud en la que denota una personalidad propositiva para construir lo que piensa será el futuro que deje para la posteridad a las generaciones por venir. Este dos de julio, de nuevo en las urnas electorales los mexicanos acudiremos por medio de nuestro sufragio a decidir el tipo de país en el que queremos vivir. Pero sobre todo estableceremos la certidumbre de cuál es la nación en la que no queremos perder nuestro anhelos de esperanza y nuestros afanes de alcanzar lo que nos merecemos como grupo social, que decide vincularse con el mundo que está en movimiento constante. Por un lado una multitud de mexicanos, según las encuestas que alcanzan el 62 por ciento de las preferencias electorales, han demostrado su intención de acabar con que el estado de cosas económicas y sociales que vivimos en estos tres últimos sexenios, nos han arrebatado un alto porcentaje de nuestra comodidad, de nuestros ingresos y sobre todo nos robaron la seguridad de poder transitar por nuestra patria sin el temor de ser secuestrados o violentados por el crimen organizado, que en estos tiempos a sentado sus reales de poder en algunos estados de la república y en ciudades importantes del país, como es el caso de Reynosa, Tamaulipas, en donde un día sí y otro también el Reinosense común y corriente tiene que sobrellevar su trabajo entre el azaroso mundo criminal que tiene que soportar este puerto fronterizo.

En estas elecciones del dos de julio estará en juego, no lo dudo, el futuro del país, o se detiene la división social y económica que la política neoliberal instaurada desde el gobierno de Carlos Salinas ha causado en la salud del país, amenazando a la nación de caer en una confrontación entre los que por un lado lo tiene todo y por el otro, carecen de lo elemental para configurar un futuro promisorio para su familia y seres queridos.

Estarán enfrentándose dos proyectos de nación: el primero representado por Ricardo Anaya y José A Meade que a su vez es una prolongación del proyecto socioeconómico neoliberal que se ha aplicado a raja tabla desde 1982, y que nos tiene en un completo estado de indefensión económica y social, porque el objetivo central del neoliberalismo es desaparecer al estado mexicano, para que sean las fuerzas del mercado, es decir, los sectores productivos, los que definan que tipo de nación queremos vivir.

Queda constancia clara que dentro de este proyecto no se toma en cuenta a los sectores económicamente débiles cancelándose cualquier oportunidad de reivindicación social por medio de la instrucción universitaria y tecnológica en virtud, de que las políticas públicas solo son trazadas para que funcionen exclusivamente por tecnócratas egresados de las universidades privadas, donde se rinde culto al economista ingles Adam Smith, padre del neoliberalismo económico que engendro el capitalismo salvaje, que durante décadas exploto toda la capacidad productiva en sus bienes naturales y minerales y humanos de América Latina.                                    El proyecto de la revolución mexicana le rindió al país resultados positivos hasta los años setentas, en donde las sociedad mexicana vivía el fenómeno natural de la capilaridad social: es decir la transformación de los obreros y los campesinos por medio de la universidad y las oportunidades que el estado brindaba de transformarse en profesionistas exitosos o en pequeños y medianos empresarios, merced al ojo vigilante del estado mexicano, que no permitía las concentraciones gigantescas de poder económico y político en los grupos sociales surgidos de la Revolución Mexicana.                                                                                                        Esto se terminó. El salinato instalo en la vida mexicana las leyes del mercado, todo se compra, todo se vende, y todo tiene valor y precio para ser adquirido por los que más tienen y extraen para su protección familiar los recursos fuera del país, convencidos de que este paraíso en el que el Porfiriato p los coloco, para que la revolución mexicana los reventara, y el Salinato los reinstalara nuevamente al frente de los medios de producción y la acaparación total de la riqueza nacional.

Es estado mexicano existe para regular los excesos y sancionar los delitos en los que incurran los poderosos y los delincuentes. Este equilibrio que durante mucho tiempo le permitió al mexicano desenvolverse con libertad para trazar con certidumbre que deseaba para sí mismo y construir una familia, está totalmente agotado, estamos ahora viviendo una situación social en la que los sectores que no participan de la riqueza nacional son además conculcados ahora por el crimen organizado, que tiene sometido al estado mexicano, que perdió su integridad moral desde que enajeno entre sus amigos y los intereses extranjeros favorables a su beneficio los bienes que había creado el proyecto surgido de la primera revolución del siglo XX en el mundo.

Esta es la razón por la que el candidato de Morena a la presidencia de la Republica conocido por sus siglas como AMLO, este en la punta de la cresta de la preferencia electoral alcanzando en algunos sondeos hasta el 62 por ciento de las preferencias a su favor. Porque en cierta forma AMLO, habla el lenguaje de los millones de mexicanos que no tienen forma de expresarse en una plataforma nacional en donde plantear la incertidumbre que significa vivir una vida miserable cerrada a cualquier ventana que nos lleve a un mundo de felicidad en donde la prosperidad sea cosa de todos los días.

AMLO ha logrado lo que ningún estadista moderno había hecho, poner en el centro del debate nacional la importancia del hombre por encima de la prosperidad nacional, sobre todo cuando esta la prosperidad nacional, solo representa un negocio redondo para los grupos que se apoderan del poder político de la nación. Tenemos la oportunidad de seleccionar por medio de nuestro voto a un presidente; y no exagero, que, prefirió la austeridad que la lujuria de la riqueza. A un político que ya demostró capacidad al gobernar una de las ciudades más importantes del mundo no desviar un solo recurso del multimillonario presupuesto que tiene la Ciudad de México para su administración y desarrollo a sus cuentas personales.

AMLO sigue siendo un hombre al que no lo vence la obsesión por el dinero y poder absoluto para beneficiar a su familia o a sus compinches. Es quizás un hombre fuera de nuestro tiempo, que paradójicamente en este mundo salvajemente moderno, se inspira en el estoico y austero modo de vivir de aquel indígena que la historia conoce como el benemérito de las Américas

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