Columnas

El cometa Guillen Vicente

David Ed Castellanos Terán

@dect1608

El cometa Guillen Vicente

El cielo nocturno de la política nacional lejos de ser un hermoso espectáculo de lunas llenas, las más enormes y bellas a encanto del ojo humano en octubre de cada año, se parece más al de una infinita noche de brujas y espantos.

Fueron cientos de aspirantes a la dirigencia nacional de Morena, los encargados de opacar las  primeras lunas de octubre; el partido en el poder pudo ser una lluvia de oriónidas, pero quedó en una pobre noche de fuegos artificiales de bajo presupuesto.

Después, vino la desaparición de los fideicomisos en plena temporada de ciclones tropicales, justo cuando el huracán Delta, azotaba el sureste mexicano, significó lo que para los astrónomos, la Oposición por Marte, es decir que Marte y el Sol, están en lados directamente opuestos de la Tierra, en este caso el pueblo representado por el planeta terrícola y Marte, por los intereses personales de los políticos de un lado completamente opuesto al sol, que vendría siendo el bienestar de los mexicanos y lo que en algún tiempo fueron los más de 100 fideicomisos determinados.

Y más recientemente, llegó “la montaña en altamar”, esa carta del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), manifestando su total hartazgo para con la Cuarta Transformación, y su política clientelar.

Y así poco a poco desde el Golfo de México, las hermosas y enormes lunas de octubre del Gobierno Federal, se van opacando, tanto que el destino presiente para el período de elecciones 2020-2021, la reaparición en el cielo nocturno de la política nacional, lo que pudiera ser un cometa lleno de luz que puede hacer del evento electoral un auténtico y luminoso pic- nic.

Ella había decidido retirarse o al menos semiretirarse, dejando la suplencia de la senaduría a la suerte.

Supongo que la realidad del país la obliga a re pensarse. Quizá porque piensa que ahora esa realidad nos necesita a todos.

Presumo que ella está convencida ahora al menos de tres de los siguientes puntos:

1.- Que el país no lo ha construido, ni lo construye o jamás construirá una sola persona;  aunque ahora, un solo hombre pueda hacer todo lo contrario sembrando el caos.

2.- Que día a día los mexicanos nos distanciamos más entre dos categorías llamadas “chairos” o “fifis”, según el actor al que le preguntemos.

3.- Porque cree que la política es el arte de los acuerdos y que estos son necesarios siempre que el uno reconozca al otro.

4.- Porque todos necesitamos al otro. Requerimos de contrapesos para que no nos pierda la soberbia

5.- Porque la oposición no debilita, al contrario, hace más fuerte al personaje, y sin duda hace mejor al que gobierna.

En conclusión nadie tenemos derecho a rendirnos o retirarnos si todavía podemos aportar algo.

Ahí es donde el cometa “Guillen Vicente”, y no me refiero al del pasamontañas, sino a la experimentada Mercedes del Carmen, mejor conocida como Ploma Guillen, entra en la ecuación por su simple y amplia trayectoria política. Diputada local dos veces, en ambas Presidente de la gran comisión;  legisladora federal y dos veces presidenta de la comisión de gobernación; Secretaria General de Gobierno; Procuradora General de Justicia; Subsecretaría de Gobernación y senadora suplente.

Y es que no estaba retirada jajaja eso lo dijeron algunos o lo supusieron; el cometa estaba dándole la vuelta al universo político, y ahora la órbita del sistema la trae de vuelta a la contienda desde una aparente candidatura por Tampico, la ciudad más importante del sur de Tamaulipas, y todo predice que la va a jugar por la diputación federal.

Nunca olvide que el cometa es impulsado siempre  por las mismas fuerzas que impulsan los planetas en sus órbitas alrededor del Sol.

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