Columnas Titulares

FIDEL

LETRA PÚBLICA

FIDEL

RODOLFO SALAZAR GONZALEZ

Para Alicia Mariscal de Yapur. 

La muerte del comandante Fidel Castro no era un evento inesperado por la comunidad internacional; a los noventa años de vida, fue un estadista revolucionario que vivió congruente con lo que pensó y planeó su existencia, deja para la posteridad una herencia que germinara indudablemente en las generaciones por venir: la dignidad, la resistencia, y el derecho a ser libre, en medio de la unilateralidad imperial que pretende llenar todos nuestros espacios de vida, sin dejarnos ser independientes y autodeterminar nuestro futuro.

Siempre he creído que un hombre debe ser digno, -ante todo, con el poderoso-, no justifico ni explico el hecho y la razón del comportamiento de todos los que sin mostrar valor ético alguno, solapan y permiten el avasallamiento del honor de una persona o de un pueblo, por el hecho de que quien lo causa es una potencia imperial.

“En la resistencia”, decía Ernesto Sabato, ese gigante argentino, “reside el lugar donde vive la esperanza”. Cuba antes de Fidel, era un burdel en el que las prostitutas eran las mujeres cubanas y los clientes eran los norteamericanos ricos que llegaban a la isla a comportarse como bestias, despojándose del comportamiento virtuoso con el que se desempeñaban en la unión americana.

El único destino que tenía un cubano era ser un sirviente en las mansiones de las familias norteamericanas que vivían en el vedado (una zona residencial de la Habana en la que no podían entrar los naturales de la isla) o desempeñarse como empleados en las plantaciones en las que por generaciones servían a los dueños de estas enormes haciendas de donde tan solo salían para ser sepultados después de concluir su vida al servicio de sus patrones.

Fidel partió el veinticinco de noviembre de 1956 del puerto de Tuxpan, Veracruz, a bordo de un yate conocido históricamente como “El Granma”, que le fue conseguido por un mexicano ilustre, Antonio del Conde, quien a sus 91 años de edad, ha confesado que conocer a Fidel Castro casualmente en una armería de la Ciudad de México, cuando los dos eran muy jóvenes le cambió la vida para siempre y se la lleno de objetivos y satisfacciones para vivir.

Antonio del Conde es conocido en la historia de la Revolución Cubana como “El Cuate” y fue en su momento objeto de persecuciones y cárcel por parte de las autoridades mexicanas por no negar su simpatía y solidaridad con el comandante Fidel Castro y la Revolución Cubana. Curiosamente, “El Cuate” se encontraba en Tuxpan, Veracruz, formando parte de los personajes que acudieron a celebrar el sexagésimo aniversario de la partida del “Granma” a Cuba a realizar la Revolución Cubana, con sus 82 pasajeros, entre los que sobresalieron, El Che Guevara, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida Bosque, y otros muchos más que en la Habana contactarían con la legendaria Celia Sánchez, que adquirió el grado de comandante del gobierno cubano y fue -aseguran los historiadores- el único amor de Fidel Castro, por el que el comandante lloró cuando Celia Sánchez partió a la eternidad. Cuando se hizo público el fallecimiento de Fidel Castro por un escueto anuncio que el presidente cubano Raúl Castro comunico al mundo la certidumbre de que había fallecido el líder y comandante en jefe de la Revolución Cubana.

Transcurrieron 60 años exactamente, de que Fidel y 82 revolucionarios partieron de un puerto mexicano ubicado en el Golfo de México para ir a enfrentarse a un gobierno decadente y depredador que era sostenido y alimentado por el imperio norteamericano porque desempeñaba fielmente el puesto de comisario vigilante de las inversiones yanquis y el lavado de dinero de la mafia gringa en los burdeles cubanos y los casinos de juego y los grandes hoteles en donde se practicaba la trata de personas en los que encontraban placer los gringos adinerados.

La historia tiene que agrandar sus puertas para dar entrada a una personalidad polémica y contrastante, que logró mientras vivió salir vivo de 638 atentados contra su vida, que superó, la crisis que estuvo a punto de desatar la tercera guerra mundial, cuando el presidente Kennedy estaba ya en posición para bombardear la Habana, por la derrota que había sufrido “La Contra Cubana” en la fallida invasión de “Bahía de Cochinos” en donde fueron derrotados por los revolucionarios cubanos en la famosa batalla de “Playa Girón”, que cubrió de gloria la imagen legendaria de la Revolución Cubana. Era sin lugar a dudas la materialización del pasaje bíblico en donde el pequeño David vence al gigante Goliat.

Fidel también salió adelante a la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética, que siempre se comportó como el contrapeso a los intereses avasallantes de los Estados Unidos. Los enemigos de Fidel pensaron que a la muerte del Oso Ruso, Fidel se arrodillaría ante el imperio norteamericano para poder sobrevivir económicamente. No fue así, el pueblo cubano y su dirigente salió adelante y supero el mar proceloso en que navegó sin apoyo y sin ayuda alguna, pero manteniendo en alto siempre su dignidad en contra de sus enemigos históricos. Es a partir de la caída del bloque socialista cuando en Cuba empieza a descender el nivel socioeconómico de la población, pero sigue siendo el único estado soberano en el mundo, en donde toda la población tiene acceso a la educación, a la salud, a la instrucción universitaria y los centros de formación artística y de investigación filosófica. Los mejores médicos en las áreas oncológicas los ha generado la Universidad Cubana, en Cuba se han encontrado respuestas médicas para que las madres seropositivas no contaminen a sus hijos del VIH como sucede en “El Mundo Libre”, y está reconocido que el mejor sistema educativo que hay en el mundo es el cubano.

Lo más importante para nuestra generación, que era partidaria de la utopía (la actual no cree en nada) es que nos fortaleció y nos inspiró a formarnos en los principios de la dignidad y nos enseñó a respetarnos y a cultivar el respeto por los demás. Este es el mayor legado de los efectos sociopolíticos que causó en todas las generaciones del mundo la Revolución Cubana y el comportamiento austero y su perfil de intelectual y filósofo de Fidel Castro: ser dignos ante el poderoso y humildes ante los necesitados. Hasta la victoria siempre Fidel.

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