Columnas

La ofrenda Eugenio Hernández

David Ed Castellanos Terán

@dect1608

La ofrenda Eugenio Hernández

La reelección del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump parece estar enfrentando un riesgo verdadero ante la creciente simpatía de su adversario Demócrata, Joe Biden. El tres de noviembre, los estadounidenses decidirán si el republicano repite cuatro años más o no, y México juega un papel importante.

El aliado mexicano que tiene el norteamericano en busca de su permanencia en la Casa Blanca, no lo tuvo ni Obama porque se trata del mandatario Andrés Manuel López Obrador, el político con mayor aceptación en la historia moderna de México, y podría ofrecer como ofrenda triunfal –previa a la elección gringa– al exgobernador de Tamaulipas, Eugenio Javier Hernández Flores.

Tamaulipas, en el noreste mexicano, quizá sea la entidad vecina a los norteamericanos por donde más cantidad de drogas pasa hacia los Estados Unidos, y Hernández Flores, fue el responsable de la gobernabilidad estatal de 2005 a 2010, cuando hubo mayores problemas de seguridad en la región noreste del país, a consecuencia del trasiego de drogas y armas.

El exgobernador priísta de Tamaulipas, enfrenta desde 2015 acusaciones penales en la Corte Federal del Distrito Sur de Texas, con sede en Corpus Christi, por los delitos de lavado de dinero, transmisión ilegal de dinero y defraudación bancaria. A los de Estados Unidos, les envenenan estos asuntos, tanto como la misma guerra, y tras la captura de Eugenio Javier Hernández Flores, en octubre del 2017, su fuero quedó aniquilado.

Era el sexenio decadente de Enrique Peña Nieto, cuando Luis Videgaray Caso, fungía como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a él se le atribuye la visita de Trump en plena campaña gringa y de la misma forma, se le puede señalar de formalizar la petición de extradición de Estados Unidos en contra de Hernández; aun cuando el tamaulipeco apostó siempre por Enrique Peña Nieto, desde que era gobernador del Estado de México, tanto que su voz fue tomada en cuenta en la crisis geñista tras el asesinato de su hermano de cariño Rodolfo Torre Cantú, a quien le heredaría el trono gubernamental, mismo que finalmente apropió Egidio, el hermano del acaecido Rodolfo.

Dos años y 10 meses han transcurrido desde que el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, entregó a la justicia tamaulipeca a uno de los políticos más queridos, pero igualmente más odiados de Tamaulipas por sus presuntas corruptelas. Van 34 meses y contando sin que Eugenio haya podido salir de prisión, ni siquiera para hacer un poco de grilla; hoy con Trump en desventaja, Andrés Manuel con necesidad de mostrar que él y su gobierno no es como el pasado corrupto mexicano. Eugenio “el Güero”, parece tener los días y las horas contadas en México, antes de rendir cuentas en los Estados Unidos de Norteamérica.

La sonrisa y esos ojos de Hernández Flores, que tanto extrañan los priístas, quizá jamás volverán a las cuerudas tierras tamaulipecas, donde tiene muchas cuentas pendientes con García Cabeza de Vaca, e incluso con el mismo López Obrador, a quien empinó en la elección del 2006 contra Felipe Calderón.

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