Columnas Titulares

La prensa, el fracaso

La HORA de TODOS/ Víctor Contreras

La prensa, el fracaso

Por demás interesante me resultó el artículo del analista Alejandro Páez Varela, publicado en el 12 de septiembre en el harto leído portal digital ‘Sin embargo’.

Plantea a propósito de la deplorable imagen de Enrique Peña Nieto y los triunfos sorpresivos del PAN en las elecciones del pasado 5 de junio y su relación con el rotundo fracaso de la prensa “tradicional” y la naciente fuerza de las redes sociales.

En otras palabras sostiene que la prensa tradicional no pudo sostener a Enrique Peña Nieto.

Refiere Alejandro Páez que los gobiernos del PAN no solo no fueron suavecitos, sino miserables y aprendieron para qué es el dinero, en el sentido del poder corruptor, “y apretaron con la publicidad como herramienta de control editorial e informativo.

Sin embargo, en la administración peñista, el manejo de los medios ha sido un desastre. El gobierno federal como el gobierno de Egidio ha gastado miles de millones de pesos para mantener una imagen que no la sostienen ni con alfileres.

Y una prueba fehaciente es la derrota sufrida por el PRI en manos del PAN aqué en Tamaulipas y para todos los analistas el único culpable es: EGIDIO TORRE CANTU.

Perro el Quid del asunto es que pagaron a la prensa tradicional y a los periodistas para que lo defendieran, a los amanuenses con “credibilidad”, para que le crearan una imagen de político. ¿Y la prensa fracasó? o ¿Defendían algo indefendible?

Lo cierto es que los medios impresos están pasando a la historia. Las redes sociales los han avasallado a pasos agigantados por las redes sociales. De hecho, ya nadie cree en los políticos ni en los partidos políticos y menos en los periódicos que hablan loas de los políticos en turno.

Las redes sociales está marcando el rumbo.

Hay algunos que dicen que Cabeza de Vaca fue un producto mediático, es decir, creado por los medios. Es falso, es una pifia. Si en algo contribuyeron los medios, fue en enardecer más el coraje de la población en contra del PRI y del sistema corrupto y de impunidad, que a la hora de la votación terminó en una rebelión.

Los medios en Tamaulipas, hicieron una campaña tradicional. Le apostaron al PRI que hizo una pésima lectura del sentir y pensar del electorado, y desdeñaron al candidato del PAN, es más lo ningunearon, lo atacaron, pese a que su penetración en los lectores, en los radioescuchas y televidentes, desde hace algunos cuatro o cinco años ha venido a menos.

En cambio las redes sociales, que al instante, (sea objetiva o subjetiva la información) hizo circular a diestra y siniestra cualquier fotografía, video, noticias que impactaron en toda la población.

Pese a que la prensa escrita, la radio, las televisoras tiene sus portales, no pueden desligarse de sus intereses  y de sus “descréditos” y obvio, la información se publica censurada y “a modo y a medias”.

Solo una pregunta, ¿qué imagen se manejó en las redes tanto de Peña Nieto como de  Egidio Torre? Al primero no la bajaron de ‘tontejo’ y al segundo de corrupto, ‘valemadrista’ o indolente, de inútil.

Pues esa imagen es la que impacto y no la que manejaron los medios tradicionales.

Y todos los días, la prensa escrita publicaba porquerías. Los vende portadas, publicaban obras, giras e inversiones del “gran gobernador Egidio”.

Y ahí están los fatales o desastrosos resultados, pese a que tuvo un gran vendedor de imagen.

Coincido con el analista político Alejando Páez, cuando dice:

 “…los gobiernos y los políticos  deberían reconocer  que la prensa, a la que tanto dinero le echan, ya no es suficiente para tapar y mentir; para manipular y tergiversar…”

Por eso en Tamaulipas, hay nerviosismo, incertidumbre y situaciones de “a punto de un ataque de nervios”. Los editores, los columnistas, los reporteros que vivían del presupuesto, tendrían que cambiar de estrategia si quieren sobrevivir.

Anteriormente, la prensa era poderosa. La realidad, hic et nunc, es otra.

Hoy, al menos en Tamaulipas, la prensa “tradicional” ya sufrió una purga natural, la que no sopesó ni equilibró la información y el análisis y tomó partido; y luego ‘soportará’ etapa profesional, donde se tiene que demostrar que realmente son periodistas, reporteros, analistas y que cuando menos conozcan la diferencia entre los géneros periodísticos; y después la necesaria, la obligada, la de los nuevos tiempos, la de las redes sociales, la del talento y imaginación.

Pese a que  la prensa, los editores  y los columnistas, cobraban estratosféricos convenios publicitarios y ponían alcaldes, funcionarios, traficaba con plazas y “chambas” para familiares, amigos, amantes y “sobrinos”; traficaba contratos de obra pública, hasta rentaban o rentan Pipas para transportar agua, la realidad es que ni los de sus familiares leen sus “trabajos editoriales” y la mayoría de los ciudadanos, no conocen ni tan siquiera de su existencia.

Y el negocio era redondo.

Hoy, para la otrora poderosa prensa, el futuro inmediato está fatal, adverso y a punto del colapso, de la muerte súbita, de la quiebra. En el preámbulo del réquiem. Se prepara ya el cortejo fúnebre.

Renovarse o morir.

El 90 % de los ingresos de los medios, al menos aquí en Tamaulipas, provienen del Gobierno del Estado, de la Universidad y de los municipios.

Su poder de penetración y fuerza informativa radicaba en la circulación y en los lectores. Hay periódicos que no tiran ni 500 ejemplares y sufren la vergonzosa actitud desdeñosa del cruel lector de no aceptarlos ni regalados y menos para leerlos.

Y reza el refrán popular, “quien tiene más saliva, traga más pinole…”, es decir, hay políticos incautos que caen en el garlito, y para una prensa corrupta, una clase política de la misma enredadera.

¿Y los periodistas? Solo quedarán los mejores, o ¿los menos malos? Es otro el esquema no el de antaño.

Es de todos conocidos que Jaime Rodríguez “El Bronco” de Nuevo León, Javier Corral de Chihuahua y Francisco García Cabeza de Vaca aquí en Tamaulipas, ganaron las elecciones con casi o toda la prensa local en su contra.

¿Por qué si la prensa era tan poderosa, con credibilidad y con mucha penetración entre los lectores y el electorado, no hizo ganar a Baltazar Hinojosa?

Está comprobado que los ciudadanos están hartos y no creen ni en los políticos ni en los partidos?

¿O qué, también la ciudadanía estaba harta de la prensa?

Y esta es la aseveración más cruda, cruel y lapidaria, según los analistas políticos y en especial Alejandro Páez:

“Quedó probado, pues, que la prensa “tradicional” ya no puede sostener un gobierno malo”, corrupto, divorciado de los gobernados

Y entonces, ¿para que “compran” a la prensa?

Quien esto escribe está convencido que la prensa escrita ha sido rebasada, avasallada por las redes sociales.

Y existen los miedos de los medios, porque la prensa tradicional “ya solo espanta con el petate del muerto…”

Los columnistas picudos, ya no reportean ni investigan. Los Reporteros “profesionales”, son expertos, pero en entrevistas de banquetas. No hay investigación, se adolece de datos duros, de análisis. Solo son descalificaciones e insultos.

El gobierno de Egidio Torre fue uno de los más corruptos “y se despacharon con cuchara grande” en la obra pública y en adquisiciones, pero el silencio punitivo y complaciente de la prensa, lo hizo ver ante la sociedad como el más honesto.

¡Bye, traditional press…!

Posdata: Algunas de las Raterías de su hermano y Pepe Elías.

Mejor nos leemos mañana.