Columnas Titulares

NATALICIO DE BENITO JUAREZ

LETRA PÚBLICA

NATALICIO DE BENITO JUAREZ

RODOLFO SALAZAR GONZALEZ

Nunca en la historia contemporánea de nuestro país las fuerzas reaccionarias que han actuado a lo largo de nuestro proceso constructor de instituciones sociales habían actuado en forma tan viceral contra el pensamiento del presidente Juárez, que representa en sí, la cultura de la legalidad, como en los gobiernos panista que rayando en lo grotesco retiraron de la sala principal de los pinos el retrato del presidente Benito Juárez.

No existe en el pasado y presente de México un personaje popular y arraigado en la conciencia de los mexicanos que supere la presencia de la vida y la obra de Juárez en el imaginario colectivo de la nación.

Es un héroe popular que justifica su presencia en los días modernos que vivimos por el vació inmoral y lleno de mercadólogos que entienden a la política como el arte de vender, no como la concebía el jefe de la “Generación de la Reforma;” como una actividad superior para que las generaciones futuras tuvieran en la ley el instrumento para defenderse de las discriminaciones.

Mucho se ha escrito sobre el presidente Benito Juárez, su origen mítico lo convirtió en un legendario personaje de la historia mexicana. Todos sabemos que fue un indígena zapoteca, que de niño era pastor de ovejas; que ya grande aprendió el español, que era parco, pero claro en sus conceptos, melancólico, de ojos muy tristes y proclives a vestirse invariablemente de terno negro.

También conocemos que era un hombre que vivió en la austeridad total, que no permitió que sus amigos y familiares se enriquecieran al amparo del poder público, que recomendaba a sus colaboradores sé adaptaran a la medianía de vida que solo se puede vivir con el salario de un funcionario público.

Hay una anécdota en donde el esposo de una de sus hijas, un cubano que inexplicablemente llegó al círculo del presidente y pretendió realizar actividades ilegales. Ordenando el presidente Juárez que devolviera todo lo que había robado y que fuera sometido a un juicio apegado a estricto derecho.

En el presidente Juárez se puede matizar con letras que exalten sus virtudes republicanas; que fue el primer estadista que defendió de por medio su vida la soberanía nacional en contra de intereses externos; a diferencia de hoy que el propio presidente de la república actúa como representante de los intereses imperiales en nuestro propio país.

Es también el reflejo de como el hombre que quiere, puede salir del entorno socioeconómico en el que nació. Que con principios y apego a la legalidad y a una moral institucional sé logra ascender en los niveles sociales hasta llegar a desempeñar la función más importante del país, no obstante haber nacido en los sectores más desprotegidos del país.

De Juárez sé a tratado de construir por un lado una especie de entelequia nacional que oculta algunas de sus características brillantes de su personalidad como político. Por qué Juárez era un político de 24 horas, -yo lo percibo como un controlador natural- con la suficiente solvencia moral y política para sumar a enemigos y amigos, era sin duda un experto en el oficio político, porque hubo etapas en su mandato en los que sus mejores hombres atemorizados por el poder de los enemigos del presidente Juárez le dieron la espalda, como es el caso de Lerdo de Tejada, Zarco, Altamirano y hasta el propio Nigromante Ramírez, se fueron con el adversario.

Juárez los dejó ir y le permitió volver cuando convencidos de que el mejor hombre para dirigir la nación era precisamente al que retornaba.

Esto solamente lo logra un político con independencia mental y fuerte estructura conciliatoria capaz de asimilar los interese que han estado en su contra.

En esencia el carácter de la obra de Benito Juárez se encuentra en el compromiso que contrajo con la cultura de la legalidad. Abogado, profesor de derecho civil, ministro y presidente de la suprema corte de justicia, comprendió que un país en formación solo saldría adelante con un marco jurídico fuerte, revolucionario y que encarnara un proyecto de nación, en tal sentido Juárez es el creador del estado mexicano.

Los hombres que transforman a los países, son los que crean instituciones. De nada sirve que un mandatario sea poderoso, popular y querido por su pueblo, si no crea instituciones para los que no tienen acceso a la educación y al trabajo.

Eso fue lo que caracterizó al presidente Juárez, sus más importantes gestas culminaron con nuevos órdenes constitucionales.

La reforma, con las leyes de reforma y con la constitución de 1857, que fue el basamento en el que giraron los hombres de 1910 para crear la Carta Magna de 1917.

Si la figura y el legado de Juárez hoy está más presente que nunca en la historia de México, es por qué nuevamente la nación está en manos de retardatarios e ignorantes que piensan que gobernar es vender, que piensan que gobernar es manejar el presupuesto en favor de los amigos y de los que aplauden de su trabajo, que piensan que pueden hacerlo todo, violando el estado de derecho y faltando a las más elementales garantías que el presidente Juárez siempre respeto y consagró en la constitución de 1857.

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