Columnas Titulares

SOBRE LA MEXICANIDAD

LETRA PÚBLICA

SOBRE LA MEXICANIDAD

RODOLFO SALAZAR GONZALEZ

Está establecida la certidumbre que el mexicano no es un ciudadano que tenga un concepto de identidad indestructible. Estudiosos como Samuel Ramos, Octavio Paz y el sicoanalista Santiago Ramírez (infancia es destino) se dedicaron en su vida a estudiar la personalidad del mexicano, Octavio Paz hizo una radiografía en su “Laberinto de la Soledad” y concluye que el machismo del mexicano no es en el fondo si no la inseguridad de la propia masculinidad; el barroquismo de la virilidad. Samuel Ramos fue el primer mexicano que trabajó en la búsqueda de los motivos de la endeble identidad del mexicano, fue el punto de partida donde Octavio Paz se sustentó para manejar formidablemente la tesis de la complejidad del mexicano y de su verbilocuencia pendenciera y temeraria, quizá de ésta conducta que proyecta una frágil masculinidad el pueblo elaboró la frase que “Cae más pronto un hablador que un cojo”.

Santiago Ramírez fue el primer sicoanalista que funcionó en nuestro país, especializado en Berna, Suiza, la meca del sicoanálisis, estuvo en trato directo con los alumnos del padre de esta materia, (Homiam Giram Sexum) que descubrió ante el asombro de la humanidad que a los seres humanos no lo manejaba en sus actos la razón vista desde un punto formal si no desde el mundo nebuloso que todo hombre o mujer lleva en su cabeza que se conoce como el inconsciente. Quedó aceptado en los altos niveles científicos que la conducta de una persona estaba técnicamente controlada por una fuerza a la que la voluntad que todos usamos para tomar determinaciones, estaba fuera de su alcance.

Freud afortunadamente descubrió como metodología terapeuta un sistema en el cuál el ser humano entraba en contacto con su subconsciente y en el momento de conocer algún episodio que no registraba lo verbalizaba y encontraba la redención total. Así fue como en esa época Freud encontró la cura de la histeria que se convirtió en epidemia principalmente en las damas.

El mexicano no está conforme consigo mismo, se siente dividido, una parte de su existencia lo tiene bajo control y la otra está en todo lo que desea y que sabe no alcanzará. Por esa razón después de la colonia, el mexicano fortalece la pérdida de su identidad, porque antes de la independencia ya le había sido usurpada: castas, criollos, mestizos y peninsulares formaban una diversidad de figuras que impedían la adecuada adquisición de una identidad medianamente configurada, inclusive en los niveles de identidad sexual donde tiene sus orígenes el fabuloso y bien reconocido mundialmente machismo mexicano.

Los corridos, son las canciones en las cuales el mexicano al saberse traicionado por su mujer la mata a balazos; en el tango que es también una letra y nota musical cargada de dolor y desgracia, el compadrito odia a su mina (mujer en lunfardo, antecedente del argentinismo) pero la perdona, sin embargo con esta dolorosa determinación vive toda su existencia invadido por el fracaso y la melancolía.

Los mexicanos siempre han sentido una fascinación por lo extranjero, principalmente por los Estados Unidos, que indudablemente es un portento de civilización, poder, libertad y oportunidades de desenvolverse en una sociedad que perdona todo o casi todo, siempre y cuando quién haya infringido la norma pague con la penalidad que el estado le impone. Esto no sucede en los países donde la identidad no está debidamente sustentada. En los países Latinoamericanos México incluido, si un hombre de bien cae en desgracia, además de que pierde la libertad y sus bienes, también sufre el rechazo de la sociedad a la cual estaba integrado. En los Estados Unidos no se da este tipo de conductas humanas en la que una persona no pueda recuperar su estatus social por haber cometido un delito. Allá es común que después de terminar con la pena establecida, de una manera tranquila el infractor recupera su mismo valor social.

La comunicación también tiene mucho que ver con lo endeble de la identidad del mexicano, como no sabe a ciencia cierta lo que es, el mexicano cree todo lo que ve en la televisión, lo da por hecho, si no apareces en la televisión no existes, entonces la televisión es una especie de “Dios pagano” que determina lo que es bueno, lo que es malo, y lo más grave de todo, es que la televisión expide la certidumbre de que tú mexicano existes.

La sociedad mexicana es quejosa de una manera recurrente de la falta de información y transparencia de los funcionarios que están en los gobiernos de los tres niveles, cuestión que es aprovechada inteligentemente para que los funcionarios antiguos y modernos abusen de todo tipo de recursos en su favor confiados en que el mexicano solamente criticará pero no actuara. Sabe el ciudadano que en México se puede pensar, hablar, pero no se puede romper el orden funcional, con esto quiero decir que el ciudadano solo crítica en los sectores en donde no habitan los criticados, porque en cierta forma ellos, los ciudadanos criticones viven con la esperanza de que en un momento afortunado de su existencia van a formar parte de esa clase dorada que representa ser un funcionario público de México. Por esto opina con frecuencia algo que me parece repugnante: “Estoy de acuerdo que roben pero que al menos arreglen mi calle”.

Hoy tenemos que aceptar que la comunicación política que se produce a través de las urnas es muy pobre. Esto se debe a que en ella no caben los matices, las coloraturas, ni mucho menos las complejidades. A veces pienso que proyectamos en nuestros candidatos, como en una gran pantalla de cine nuestra sensibilidad, valores e ideas, pero en la realidad terminan siendo ellos los políticos profesionales con sus subjetivas diatribas, discursos y la publicidad mediática que utilizan de una manera profusa y ruidosa quienes hacen lo que quieren con el voto que les dimos.

COMO DATO: Un poco de surrealismo político para que lo piense a la hora de votar: si hoy estamos mal, recuerde que podemos estar peor.

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