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¿Tribus Morenas?

Tribuna

Por Javier Terrazas

¿Tribus Morenas?

Hace unos meses, luego del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la elección presidencial con el apoyo de MORENA, PES y PT, en la capital del país se dio el aval para la continuidad de la dirigencia estatal morenista.

La victoria en las Senadurías para Américo Villarreal Anaya y Guadalupe Covarrubias Cervantes; así como en 6 de 9 Diputaciones Federales, dieron el pasaporte a Enrique Torres Mendoza y José Antonio Leal Doria, a operar el proceso del 2019.

Se trata del Presidente del Comité Estatal de MORENA y el Presidente del Consejo Político, quienes de alguna forma dieron buenos resultados en el proceso electoral pasado.

Todo parecía miel sobre hojuelas en MORENA — y como en el viejo PRI –, la unidad en torno a la figura nacional del presidente AMLO, les daría la unidad y armonía para transitar rumbo a la elección de diputados locales, con las mismas expectativas.

Sin embargo, tras el regreso a la capital del país de Renato Molina Arias y Alejandro Rojas Díaz Durán,  emisarios de Ricardo Monreal Avila, que  estuvieron apoyando en las campañas,  elección y escrutinio de votos, se empezaron a formar grupos o tribus.

Por un lado la dirigencia formal muy cerrado, donde las cabezas visibles son Enrique Torres Mendoza y José Antonio Leal Doria, el grupo que viene desde la fundación del partido.

Por otro, el Senador Américo Villarreal Anaya, con su equipo de seguidores, principalmente galenos y algunos ex colaboradores de su difunto padre, el ex gobernador  Américo Villarreal Guerra.

Y otro más, el del Delegado del Gobierno Federal en la entidad, José Ramón Gómez Lea, quien con la fuerza del cargo encomendado, empezó a sumar  gente en su entorno.

Equipo donde aparecen ciudadanos sin partido, algunos identificados con el PRI o con el PAN, con la coincidencia de que son sus conocidos.

Esa situación estatal, se ha reproducido en los municipios grandes como Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Victoria, Mante, Tampico, Altamira y Madero, entre otros: Morenistas tradicionales, Americanistas y Ramoncistas.

División que poco abona a la necesidad de un partido unido y fuerte para hacer frente a los retos de una elección local, en la que no está AMLO en la boleta electoral,  de tal suerte que apremian trabajo, unidad, armonía y disciplina.

En ese contexto de grupismo se da el pleito entre los seguidores del ex candidato a la alcaldía Eduardo Gattás y de José Antonio Leal, presidente del Consejo Estatal.

En una simple marcha para el festejo de la toma de protesta de AMLO, realizada  el pasado domingo, afloraron  rabietas, insultos y un zipizape.

De esa situación han circulado versiones de ambos grupos, cada quien contando su historia.

La realidad es que hay una dirigencia formal y que a ella deben estar supeditados todos los militantes, simpatizantes y adherentes.

Para evitar que las diferencias menores que existen en éste momento crezcan y se vuelvan mayúsculas en el corto plazo, debe regresar un Delegado o Comisario a poner orden.

Deben entender, principalmente quienes acaban de llegar, que existen  normas, principios y estructuras a respetar.

El oficio político debe notarse en éstos momentos más difíciles,  cuando empiezan a ser gobierno en el país y están en la mira de la sociedad.

No es bueno que surjan Noroñitas ni Taibos.

Obvio que hay cuadros en MORENA con oficio político y madurez  que saben de tiempos, formas y fondo. La novatez  y atropellos tienen su precio. Pueden llevar a la perdida de algún “hueso”.

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