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UN ALCALDE PANISTA ES EL PEOR ENEMIGO DEL PAN

POSDATA

GASTÓN ESPINOSA GLZ.

UN ALCALDE PANISTA ES EL PEOR ENEMIGO DEL PAN

Ocampo se estancó.

La presencia del PAN en el ayuntamiento no ayudó a mejorar las condiciones de quienes habitan el vergel tamaulipeco.

El alcalde Jesús Ávalos Puente, dejó por los suelos su credibilidad y la de su partido al no cumplir en lo más mínimo los compromisos de campaña. Se peleó con los grupos que lo apoyaron a llegar, se distanció de los panistas, y abandonó a quienes ofrecieron tiempo, dinero y esfuerzo en consolidar su proyecto.

Impuso a compadres y familiares en puestos claves del municipio, y echó a quienes con trabajo se ganaron un espacio. No en balde el ayuntamiento enfrenta al menos diez denuncias por despido injustificado.

Chuy Puente gobernó con rencor, quiso cobrarse afrentas de antaño y en eso se le fue el tiempo, le dio prioridad a dejar en claro que el poder está para abusar, y hacer la voluntad de quien está al frente de una encomienda de esa naturaleza.

Se dedicó a criticar al diputado local Juan Enrique Liceaga, a obstruir el andar de Melchor Budarth y a sepultar políticamente al grupo “Pancho Villa”, pero a dos años de su gobierno sus enemigos están más fortalecidos que nunca gracias a su nulo trabajo para el cual fue electo.

Chuy se ha convertido en el peor enemigo del panismo en Ocampo, quien vaya a ser su candidato para las elecciones del próximo año tendrá que ir a contracorriente, con un partido desgastado, y una sociedad hastiada de promesas incumplidas. El panismo de Ocampo nada en el descrédito gracias a que el presidente municipal se paseó por las playas tamaulipecas cuando su ciudad pedía a gritos el servicio de agua potable; ni cómo olvidar cuando fue evidenciado en fiestas privadas en las que amenizaban grupos contratados con recursos públicos; o como cuando avaló que un líder cañero dispara su arma de fuego frente a un nutrido grupo de personas en plenos festejos del pueblo, aunque el campeonato de escándalo se lo llevó su pleito con los regidores de su cabildo que llegó hasta los tribunales de justicia con la denuncia que hiciera la síndico municipal en contra del alcalde y su tesorero municipal, por los posibles delitos de falsificación y uso de documentos públicos y privados en perjuicio de la sociedad de Ocampo.

Contra todo ese cúmulo de escándalos y malos resultados tendrá que navegar el próximo candidato del PAN a la presidencia municipal. Chuy es el peor enemigo del panismo y ese déficit ha provocado que desde ahora la ciudadanía comience a ver otras opciones.

UNA CONSULTA QUE PEGA EN LA CREDIBILIDAD PRESIDENCIAL

Es el primer golpe en seco que recibe.

Ya algunas encuestas habían pronosticado su falta de “punch”.

La aprobación del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador cayó un 56 por ciento, según lo revelado en una encuesta del diario Reforma durante el mes de agosto.

Su caída fue de unos 22 puntos porcentuales a comparación del 78 por ciento del respaldo que gozaba al arranque de su gobierno.

Al Presidente se le está yendo de las manos la comunión con la ciudadanía derivado de sus malos manejos en el combate al crimen organizado y la economía, sin olvidar la desconfianza que existe porque la situación del COVID-19 no está controlada.

A López Obrador se le cuestiona las medidas pocas efectivas para paliar la situación por la que atraviesan las familias mexicanas a raíz de la pandemia, así como el nulo apoyo a los empresarios.

Un gran porcentaje de los ciudadanos considera que el Presidente debe frenar los proyectos de su gobierno como el Tren Maya, el Aeropuerto de Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas, y utilice esos recursos para atender la problemática causada por el Coronavirus, que ha dejado a casi dos millones de mexicanos desempleados y a miles de empresas en riesgo de quiebra.

Pero al Presidente poco le importó esa radiografía (como todas las que no hablan bien de él) y decidió jugarse (utilizando a Morena ) una carta que hasta hoy le resultaban muy beneficiosas para su ego y, sobre todo, para entretener a la población: La consulta popular. Los morenistas a lo largo y ancho del país se convencieron de que su consulta sería bien recibida, pero no fue así.

Y eso que AMLO y su partido sabía bien que el 57 por ciento de los mexicanos no tiene muchas expectativas sobre el caso Lozoya y su combate a la corrupción, porque la ciudadanía cree que solamente se trata de un distractor (ojo).

Con esos datos se realizó la consulta popular que busca enjuiciar a los expresidentes de México por corrupción, sin embargo, los números hasta hoy son poco alentadores a punto tal que el propio presidente de México tuvo que salir a decir “que en caso de que no se junten las firmas necesarias, él presentará mañana martes la solicitud para que se realice una consulta ciudadana para decidir si se enjuicia o no a los exmandatarios por actos de corrupción”, lo que equivale a decir que empleará toda la fuerza del poder público para sacar adelante su propuesta.

López Obrador sabe que las 800 mil firmas que se han recabado hasta el momento es un golpe duro a su credibilidad: “Tengo la información de que llevan 800 mil firmas, ya está el tiempo muy metido, ya se avanzó en el tiempo. Les puede ganar le tiempo, sin embargo, es muy bueno el que estén llevando este ejerce rico, que estén llevando este ejercicio. Si no se llega al número de firmas porque falta muy poco, yo tengo ya preparado ya un escrito, el borrador que hoy voy a revisar para solicitar la consulta. Tengo esa facultad que me da la ley y mañana tomó la decisión de que si los ciudadanos no alcanzan a reunir las firmas.

Le quedan 48 horas a Morena (y al Presidente) para que cumplan con los dos millones de firmas y más allá de que los cubran, el poco entusiasmo que despierta la iniciativa presidencial, se trata de un primer golpe a la credibilidad de Andrés Manuel. Poco a poco los mexicanos empiezan a manifestar hastío, cansancio, decepción e incredulidad en el gobierno de la Cuarta Transformación. Ya la gente no se empieza a tragar los cuentos de venganzas, las historias de “complots”, y la “herencia de corrupción que impiden el avance del país”.

Al Presidente se le empieza a exigir y eso es bueno.

Menos justificaciones y más acciones.

PD: En la consulta no pierde Morena, pierde el Presidente.

 

 

 

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