Columnas

Un frío «Peje-Grito»

Tribuna

Mucha expectación había causado la ceremonia del 210 aniversario del inicio de la Independencia de México en la Ciudad de México.

Un acto cívico de las Fiestas Patrias en el Zócalo sin gente, era impensable, pero así se desarrolló

Los únicos que acudieron a las bocacalles de la plaza principal de la capital del país, fueron unas decenas de comensales de los restaurantes aledaños que merodearon para satisfacer su curiosidad.

Y en realidad fue un festejo extraño.

Una  ceremonia de aniversario del «Grito de Independencia» sin público no tuvo el mismo efecto.

Fue un acto solemne, pero solitario.

Un presidente cuyo fuerte es el respaldo popular  con que llegó, sin su pueblo, se vio solo y endeble.

En cambio, el Palacio Nacional y el gran Zócalo de la plaza principal del país, se vieron majestuosos.

Resaltó por ello, la acompañante el mandatario nacional, su esposa Beatriz Gutiérrez

Quien ante la importancia de la ceremonia y sabedora que los ojos de miles estarían sobre su imagen, dedicó tiempo al arreglo personal.

Y luego de los momentos sobrios, ya en la etapa de los fuegos artificiales, estuvo siguiendo el ritmo de la música mexicana con movimientos suaves, pero perceptibles.

Y solo por momentos logró que el presidente respondiera dos o tres veces con una sonrisa.

La mayor parte de la ceremonia, el mandatario nacional estuvo serio, le ganó la formalidad del protocolo.

Aunque, se salió del libreto en las arengas, cuando vitoreó a los héroes de la independencia.

De las 20 que lanzó, solamente 9 fueron alusivas al hecho histórico.

¡Viva la Independencia!

¡Viva Miguel Hidalgo y Costilla!

¡Viva José María Morelos y Pavón!

¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!

¡Viva Ignacio Allende!

¡Viva Leona Vicario!

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!

Mientras que las once restantes, estuvieron fuera de contexto.

¡Viva el heroico pueblo de México!

¡Vivan las comunidades indígenas!

¡Viva la grandeza cultural de México!

¡Viva la libertad!

¡Viva la justicia!

¡Viva la democracia!

¡Viva la igualdad!

¡Viva nuestra soberanía!

¡Viva la fraternidad universal!

¡Viva el amor al prójimo!

¡Viva la esperanza en el porvenir!

Se había indicado que por la circunstancia de la pandemia se daría un espacio o mención al personal médico, de enfermería y trabajadores del sector salud,  la «primera línea» de batalla en la «guerra de México» contra la pandemia del Coronavirus.

Sin embargo, no hubo alusión alguna en las arengas.

En cambio sí lo hicieron algunos gobernadores y alcaldes del país en sus ceremonias.

No fue el caso de Tamaulipas, donde el Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, se limitó a vitorear a los héroes de la independencia, son algo de enjundia, pero solo eso.

Se convirtieron esos actos cívicos emotivos y de muchedumbre,  en eventos solitarios y fríos por las plazas vacías.

Pero no crea usted que esa situación frenó el ánimo de fiesta y jolgorio.

Lo que no ocurrió en las plazas, se dio en miles de casas mexicanas, tamaulipecas y victorenses con fiestas familiares.

Ya se verá su efecto sanitario en las próximas semanas con el repunte de contagios del Coronavirus.

En particular en Ciudad Victoria, donde los casos activos siguen siendo elevados.

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