Columnas Titulares

Y CUANDO DESPERTÈ, EL PRI YA NO ESTABA AHÌ

CUADRANTE POLITICO

POR  FERNANDO ACUÑA PIÑEIRO

Y  CUANDO DESPERTÈ, EL PRI YA NO ESTABA AHÌ

El viernes  fue día de mucho jaleo político. Por la mañana, Cabeza dio a conocer  los nombres de su gabinete, abanicado por  las palmeras  del Golfo. Aquí en la capital, por la tarde, Oscar Almaraz Smer  rindió protesta a  las 8  de la noche con ocho minutos. Fue un acto austero y republicano, donde se congregó un priísmo diverso, que encontró calorcito  en el palacio del diecisiete.

Figuras del priísmo estatal, como Marco Bernal, Enrique Cárdenas y Rafael González  Benavides se aparecieron por ahí. Inexplicablemente sonreían, como si nada hubiese pasado. Pudimos ver también a  personalidades  del  contratismo forever, como  los Valdez, cuyos apetitos insaciables, los  lleva a seguir  merodeando, para no perder  pisada  y mantenerse como  los  privilegiados  de las facturas  millonarias.

La figura del nuevo alcalde capitalino, se erigía  como esperanza reivindicadora. Almaraz, fue contundente  y dijo que  va a transformar Victoria. A limpiarla, a sanarla, de  sus llagas existenciales: la inseguridad en primer término, pero también   los  molestos baches, las calles oscuras  y lóbregas que lastiman  la dignidad  de la  urbe, epicentro  del poder.

Estuvieron ahí los representantes del gobernador saliente  y del entrante: Herminio Garza Palacios  y  Abelardo Perales  Meléndez. El primero guardó  un silencio elocuente, pues ante la debacle que le heredan a Tamaulipas,  prácticamente ya no hay nada que decir.

Mientras que  el doctor  en derecho, a quien  Oscar  se dirigió como “Mi maestro”, dijo que, por su conducto, el gobierno de Cabeza de Vaca, le otorgaba todo el apoyo  a la administración municipal, pero además,  como un plus  de su discurso, agregó que, en su calidad de  victorense, con los mismos anhelos de quienes aquí vivimos, lucharía desde su nuevo cargo, para respaldar  a  Almaraz, en  el rescate  de  Victoria.   Así culminó el viernes.

Me dormí a pierna suelta, a sabiendas de  que al día siguiente, no acudiría al Poliforum, pero estaría pendiente de todo lo que ocurriese,  vía internet.

El sábado, cuando me levanté,  el PRI  ya no estaba ahí,  en esos espacios en los que habitó por más de  setenta años. Los vientos de cambio,  le habían expropiado la presencia  dinos áurica  al  famoso cuento de  Augusto Monterroso. Ya no estaba el PRI, pero a  cambio, asomaba un cosmos tamaulipeco que me hizo recordar  a  Monna Bell, y  la canción, “Azul, pintado de azul”.

Las primeras letras  de dicha melodía que se estrenó  allá  por  los años sesenta, dicen: “Esta es la historia  de un sueño que me hizo feliz, porque al final  lo sentía muy dentro de mí. Era un sendero pintado de azul en el cielo, por el que yo, poco a poco me alzaba del suelo. Volaba..hoo, hoo, hoo.

Azules, las pantallas donde asomaba el rostro del nuevo gobernador constitucional, azul  la abreviatura  de Tamaulipas. Pero no  todo era romanticismo. Porque junto a ese  azul poético,  al estilo Rubén Darío: “El azul, es el color del ensueño”,  se alzaba  otro  azul, pasional  y convulsionado, el azul turbulento como el que asoma en los cuadros de  Van Gogh. Azul de pinceladas llameantes  y de frases que provocan  taquicardias  políticas. Azul que  se niega  a  borrar  de un plumazo  los excesos  del pasado inmediato.

Azul sin miramientos que, este fin de semana rompió con el ayuno del silencio  mal interpretado por aquellos que, quisieron hacerlo valer, como  carnet  de  impunidad y  del  “aquí no pasa nada”. Azul  que se  niega a cargar con los lastres de  una herencia  cuestionable,  cebada en  la corrupción y la opacidad.

Azul que sabe que si no actúa, la historia  lo puede juzgar a èl,  ya desde  ahorita, como cómplice  de lo que el pueblo arrojó al  basurero, a  través  del voto.

EL  PERIODISMO ESCRITO, LE TOMA LA PALABRA A  LOS  VIENTOS DE CAMBIO

Ayer, en algunas columnas, como la bien estructurada y amena que escribe  el amigo periodista Alfonso García,  le  toman la palabra  al gobernador constitucional  de todos  los  tamaulipecos, Francisco  García  Cabeza  de Vaca, y le muestran una lista  de empresas que  siguen comiendo a manos llenas, en materia de  contratismo.

El poderoso título, no deja lugar a dudas, sobre  lo que constituye, uno de  los principales enigmas  del devenir estatal: “¿Se acabarán los bandidos?.  Alude el acucioso editorialista, no a  las  llamadas “perras flacas”, sino a  los verdaderos  barones  de  los negocios  multimillonarios. Esos que se llevaron a sus cuentas bancarias, gran parte del millonario préstamo,  que  nos mantiene hipotecados a  todos  los tamaulipecos.

Si Cabeza  viene en serio, ahí es donde debe mirar primero. De lo contrario, todo podría quedar en mucho ruido y pocas nueces. Por el momento, cuenta  con el voto de confianza de  todos los  ciudadanos  de bien, que queremos trabajar y prosperar, en un ambiente  de transparencia  y de paz social.